Nace
en plena era Wilhelm un 3 de enero de 1887. Su padre, pequeño
propietario de tierras en la zona de Meschede, se traslada junto
con su familia a Colonia tras el nacimiento de su hijo August.
Transcurren
unos cuantos años en esta ciudad hasta que la familia cambia
de nuevo de residencia y se instala en Bonn, esta vez con una
empeorada situación económica que les obliga a regentar
una pequeña pensión. De esta época August
recordará con nostalgia, sobre todo, los breves pero intensos
momentos con su padre, llenos de complicidad, y los largos y enriquecedores
que pasará con los pintorescos clientes de la pensión,
quienes le descubrirán un mundo de viajes, de historias,
de aventuras.
A la tierna edad de 16 años el destino lo señala
para siempre. Camino de la escuela se topa con la mujer de su
vida, y hace todo lo posible por conocerla. Traba amistad con
el hermano de ésta, y le ofrece hacerle un retrato, el
primero de muchos, el primero vinculado a su gran amor, a su musa,
a Elisabeth Gerhardt. Todo empieza como una amistad que poco a
poco florece en amor, entre paseos por la naturaleza y encuentros
robados. Tranquilidad, pintura, lectura, amor.
Durante esta época y a pesar de la oposición de
su padre a que curse estudios de arte en Düsseldorf, el destino,
personificado en Alfred Schütte, padre de un amigo suyo,
y futuro mecenas, hará que sus sueños se hagan realidad.
En Invierno de 1911 se traslada a Bonn, donde desarrollará una actividad frenética
A
su entusiasmo inicial por emprender sus estudios de arte se añade
pronto su desilusión por las clases, teóricas en
su mayoría y con poco espacio para la originalidad. Su
imaginación volará, sin embargo, al introducirse
en un círculo de teatro que le llevará a vivir una
vida más intensa. Dibujará vestidos y escenarios
y se implicará tanto que incluso se le ofrecerá
la posibilidad de dirigir una obra. Pero rechazará esta
oferta, ya que su sino definitivamente seguirá otros derroteros.
Conocer es su siguiente paso, y por esta razón en los años
posteriores Macke se sumerge en un largo viaje que le llevará
a Venecia, Florencia y a países como Holanda,
Bélgica
e Inglaterra.
Hacia 1906 decide abandonar definitivamente sus clases de arte,
improductivas e opresoras para su afán innovador e inicia
un nuevo camino, esta vez sin reglas, descubriendo por sí
mismo el arte de los impresionistas, estudiando crítica
y técnicas artísticas y centrándose sobre
todo en la naturaleza. Algunos serán los viajes que se
sucederán por esta época, una visita a su hermana
al sur de la Selva Negra, un viaje de estudios a París,
donde descubrirá entusiasmado a los diferentes habitantes
del Louvre, así como la humeante y colorida vida de la
capital francesa, y Berlín, donde entablará amistad
con un importante coleccionista de arte, Bernhard Koehler, y donde
frecuentará el estudio del impresionista Lovis Corinth.
Durante estos meses su inspiración beberá de muchos
manantiales: Toulouse-Lautrec, Monet
y el arte japonés de Katsushika Hokusai.
La
Nochebuena de 1908 y tras dejar atrás tres meses de servicio
militar se compromete con Elisabeth, su gran amor. Casi un año
después, el 5 de Octubre de 1909 se casa y emprende junto
a su esposa su viaje de bodas. El destino: París. De vuelta
a la realidad se trasladan al Tegernsee, donde residirán
temporalmente en casa de los Schmidtbonn, amigos que dejarán
de serlo por su poca sociabilidad, hasta trasladarse a otro lugar
donde la luz y el color amenizarán las acaloradas discusiones
entre familiares y amigos sobre Nietzsche y Schopenhauer. Durante
esta época en el lago Tegern su trabajo se centra sobre
todo en el estudio de la abstracción y de la crítica
artística de Oscar Wilde. De esta época, y a modo
de condensación de sus influencias más tempranas
es un retrato de su mujer embarazada sosteniendo un plato con
manzanas. Su cara, de una extrema palidez parece brillar de una
manera especial y sus ojos transmiten calma, armonía, "Mujer
con manzanas".
1910 será un buen año para August, conocerá
a Franz Marc, un buen amigo a partir de entonces y será
padre por primera vez, concretamente el 13 de abril. En estos
días de cambios, un Macke hastiado del impresionismo se
deja hechizar por el fauvismo descarado y explosivo de Matisse,
quien se convertirá en el centro de su universo. "Jardín Zoológico".
En Invierno de 1911 se traslada a Bonn, donde desarrollará
una actividad frenética: óleos, acuarelas, exposiciones,
galerías, viajes, Moscú, Munich, Colonia...
Macke parece tener una premonición con su último e inacabado cuadro "Despedida"
Sus
cuadros empiezan a tener una gran aceptación entre la crítica,
y su vinculación con Der Blaue Reiter y con Franz
Marc se va haciendo cada vez más estrecha, aún y
cuando a Kandinsky le unen opiniones encontradas. Su cuadro "Indios a caballo", refleja un estado de ánimo y una naturaleza
lejana de la real, de la visual, pero no de la emotiva, así como la "Dama con chaqueta verde", "Sendero Soleado" o "El escaparate de la Sombrerería", cuadros
éstos de su nueva fase expresionista.
El tema de este último cuadro, personas mirando escaparates,
el reflejo de éstas en las ventanas, la ciudad en sí
con sus imágenes más típicas, pero tan ignoradas
por el arte en general, será uno de los temas más
recursivos de toda su obra y se convertirá en modelo a
seguir por las nuevas generaciones artísticas alemanas,
que abandonarán la naturaleza para centrarse en la vida
urbana.
En
el año 1912 descubrirá la obra de Delaunay,
el juego de sus tonalidades, su vigor y su casi imposible armonía.
Fruto de este nuevo descubrimiento surgen obras llenas de luminosidad
y ritmo como "Mujeres bañándose con la ciudad de fondo" u otras peligrosamente parecidas a las
ventanas del orfista, "Formas coloreadas II".
En Navidad de ese mismo año se empieza a planear el viaje
que los llevará a él y a Paul Klee a destinos más
cálidos, a Túnez.
El viaje, emprendido en abril de 1914 impresiona sobre todo a
Macke, quien se deja seducir por la incomparable luz y por la
oriental y exótica atmósfera de ciudades como Cartago,
Hammamet o Kairuan. Es esta una época de gran productividad,
en la que un August fascinado por todo lo que le rodea intenta
plasmar en numerosos bocetos la vida de los bazares, de las mezquitas,
de los minaretes, los camellos, los burros... Son muchos los motivos
y pocos los días. "Café turco", "Kairuan", "La Casa Clara".
Durante estos días de arena y brisas, un gran tornado está
a las puertas. Macke parece tener una premonición con su
último e inacabado cuadro "Despedida", ya
que una guerra se cierne sobre Europa
y será la que acabe con su vida el 26 de septiembre de
1914.